Vitamina E

La vitamina E es un importante antioxidante que ayuda a prevenir el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. Esta vitamina mejora la circulación, es necesaria para la reparación de los tejidos, y coadyuva en el tratamiento del síndrome premenstrual y la enfermedad fibroquistica de los senos. La vitamina E favorece el proceso de cicatrización y la coagulación de la sangre, reduce las cicatrices de algunas heridas, disminuye la presión arterial, ayuda a prevenir las cataratas,  mejora el desempeño atlético y mitiga los calambres musculares. A parte de lo anterior, mantiene la salud de nervios y músculos fortaleciendo las paredes de los capilares. Así mismo, fomenta la salud de la piel y el cabello y ayuda a prevenir la anemia y la fibroplasia retrolental, un trastorno ocular que puede afectar a los bebes prematuros.

Como antioxidante que es, la vitamina E previene el daño celular inhibiendo la oxidación de los lípidos (grasas) y la formación de radicales libres. También impide que otras vitaminas solubles en grasa sean destruidas por el oxigeno, propicia la utilización de vitamina A y evita que el oxigeno la destruya. Además la vitamina E retarda el envejecimiento y ayuda a prevenir manchas relacionadas con la edad.

La deficiencia de vitamina E puede producir daño en los glóbulos rojos y destruir los nervios. Entre las señales de deficiencia de esta vitamina están infertilidad (tanto en hombres como mujeres), problemas menstruales, deterioro neuromuscular, menor duración de la vida de los glóbulos rojos, aborto espontaneo y degeneración del útero. Bajos niveles de vitamina E se han asociado tanto con cáncer intestinal como con cáncer de seno. Debido a que cada vez dependemos mas de los alimentos sobre procesados, se ha encontrado una correlación entre el aumento de la incidencia de las enfermedades del corazón y la creciente falta de vitamina E en la dieta.

En realidad, la vitamina E es una familia de ocho moléculas diferentes, pero relacionadas, que corresponden a dos grupos principales; los tocoferoles y los tocotrienoles. En cada grupo hay variantes alfa, beta, gamma y delta. De esas ocho moléculas, la más potente es el alfatocoferol.

Entre los alimentos que son fuente de vitamina E están los aceites vegetales prensados en frio, los vegetales de hoja oscura, las legumbres, las nueces, las semillas y los granos enteros. Grandes cantidades de esta vitamina se encuentran en los siguientes alimentos: arroz integral, harina de maíz, huevos, hígado, leche, avena, trigo, berros, alfalfa, linaza, hoja de frambuesa.

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