La glicina retarda la degeneración muscular suministrando cantidades adicionales de creatina, un compuesto presente en el tejido muscular que se utiliza para la producción de DNA y RNA. La glicina es fundamental para la síntesis de ácidos nucleicos, ácidos biliares y otros aminoácidos no esenciales. Muchos agentes antiácidos del estomago utilizan glicina. Debido a que se encuentran en altas concentraciones en la piel y en el tejido conectivo, la glicina acelera la curación y es provechosa para la reparación de los tejidos lesionados.

La glicina se necesita para el funcionamiento del sistema nervioso central especialmente en la medula espinal, tallo cerebral, retina y para la salud de la próstata. Funciona como neurotransmisor inhibitorio y, como tal, puede prevenir los ataques epilépticos. Se ha utilizado en el tratamiento del trastorno afectivo bipolar y es eficaz para manejar la hiperactividad.

Es necesaria para la síntesis de colágeno. La síntesis de colágeno significa un gasto de Glicina de más de 15 gramos diarios, que deben ser suministrados por la dieta diaria

Cantidades excesivas de este aminoácido pueden ocasionar fatiga, pero en cantidades adecuadas genera más energía. El organismo convierte la glicina en el aminoácido serina, de acuerdo con sus necesidades.