Una fractura es el rompimiento o la fisura de un hueso. Cuando la piel que cubre el hueso no sufre daño, se dice que la fractura es cerrada o simple; cuando el hueso rompe la piel, se dice que la fractura es abierta o complicada. Las fracturas suelen ocasionar dolo severo y marcada sensibilidad en el área afectada; también producen edema, salida del hueso y acumulación de sangre debajo de la piel. Así mismo, pueden producir adormecimiento, hormigueo o parálisis por debajo de la fractura. Una fractura seria como, por ejemplo, la de un brazo o una pierna, puede producir debilidad, perdida del pulso bajo la fractura e incapacidad para sostener cosas pesadas. Un brazo, un dedo, o una pierna fracturados pueden perder su alineación normal.

A medida que envejecemos aumenta la fragilidad de los huesos y, por tanto, también aumenta la probabilidad de que suframos fracturas. Se calcula que cada año 200 mil personas mayores de 65 años sufren fractura de cadera. La osteoporosis incide de manera importante en este problema.

Una fractura ósea requiere pronta atención médica.

Consuma todos los días media piña fresca mientras la fractura sana. La piña contiene bromelaina, una enzima que reduce el edema y la inflamación. Consuma solamente piña fresca; evite la piña enlatada o procesada. Añada buenas fuentes de calcio, magnesio, vitamina C, Bioflavonoides, Vitamina D, Zinc, Pantoténico, Potasio y Vitamina A.

Evite la carne roja y los productos que contienen cafeína. Por su contenido de fosforo, se deben evitar los alimentos que tienen preservativos. El fosforo puede conducir a la perdida de hueso.

 

Balch, J. F., & Balch, P. A. (2000). Recetas Nutritivas Que Curan (2a ed.). Avery Publishing Group.

 

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