En un individuo sano, un golpe de poca importancia puede causarle daño a un vaso sanguíneo y hacer que caiga sangre al tejido circulante, lo que da origen a una contusión. Un proceso llamado hemostasis (coagulación) tapona el orificio del vaso sanguíneo afectado, forma un coagulo que detiene el sangrado y limita el tamaño de la contusión.

En las personas que sufren de hemofilia y problemas relacionados, la sangre no coagula normalmente porque alguna de las proteínas que intervienen en la reparación de los vasos dañados y en la formación de los coágulos no existe, es defectuosa o deficiente.

La noción de que las personas hemofílicas pueden desangrarse hasta morir a causa de una cortada o herida de poca importancia es equivocada. De hecho, el sangrado hacia el exterior no representa un problema grave para las personas que tienen hemofilia. Esas personas quizás sangran durante más tiempo que las demás, pero los episodios de sangrado leve se suelen controlar mediante los procedimientos corrientes de primeros auxilios.

Las lesiones también pueden ocasionar sangrado en el interior del cuerpo, este tipo de sangrado no se ve ni se siente. El sangrado interno que no se controla constituye una amenaza – incluso para la vida – para las personas que sufren de hemofilia. Cuando cae sangre en la articulación de la rodilla, lo cual no es  inusual cuando no hay sangrado interno, se produce una inflamación muy dolorosa. El sangrado repetido destruye eventualmente el cartílago que le permite a la rodilla funcionar con suavidad y facilidad. A consecuencia de la artritis hemofílica, la articulación se vuelve rígida y duele permanentemente. El sangrado interno también puede afectar a otras articulaciones, como el tobillo, la muñeca o el codo. Así mismo, puede afectar a los músculos y a otros tejidos blandos del organismo. Por último, el sangrado interno puede obstruir las vías respiratorias o causarle daño al cerebro o a otros órganos vitales.

Dependiendo de lo alterada que este la producción de los factores de coagulación, la hemofilia puede ser leve, moderada o severa. Cuando la hemofilia es severa, la actividad del factor de coagulación en inferior a 1% de lo normal. Una herida, una cirugía o un trabajo odontológico suelen convertirse en un problema grave para quienes tienen esta clase de hemofilia. El sangrado es espontaneo puede requerir infusión de concentrado del factor de coagulación. Las personas que sufren de hemofilia moderada (el margen de actividad del factor de coagulación es entre el 1 y el 5% de lo normal) no suelen presentar sangrado espontaneo, pero incluso heridas de poca importancia  pueden sangrar durante periodos largos si no se tratan. En la hemofilia leve, el margen de actividad del factor de coagulación es entre el 5 y el 50% de lo normal. Una cirugía, un trabajo odontológico o un trauma les producen sangrado a estas personas. Sin embargo, no cae sangre en las articulaciones y su enfermedad no suele interferir el desarrollo de su vida normal.

La hemofilia es hereditaria; afecta fundamentalmente a los hombres, pero las mujeres la transmiten. La razón es que la enfermedad se relaciona con un defecto en uno de los dos genes que intervienen en la producción de los factores de coagulación. Estos genes se encuentran en el cromosoma X, y mientras que las mujeres poseen dos cromosomas X, los hombres solo uno.

Haga una dieta rica en vitamina K. Entre los alimentos que contienen esta vitamina están alfalfa, brócoli, coliflor, yema de huevo, hígado, espinacas y todos los vegetales hojosos de color verde. Los jugos verdes preparados con los vegetales que se acaban de mencionar son muy sanos. Por su aporte de vitamina K y de otros factores de coagulación, es provechoso tomar uno al día. Incluya a su alimentación buenas fuentes de Calcio, Magnesio, Complejo B, Niacina, Vitamina C y Bioflavonoides.

Este alerta a cualquier señal de sangrado interno, como sensación de burbujeo, de hormigueo, de calor o de rigidez en el área afectada. Los golpes en la cabeza, la confusión, la somnolencia y los dolores de cabeza, entre otros factores, pueden llevar a pensar que se ha producido una alteración neurológica que podría ocasionar sangrado intracraneal.

El tratamiento para la hemofilia consiste en administrar infusiones intravenosas del factor de coagulación del cual carece el paciente. La severidad de la enfermedad determina cuanto factor antihemofílico necesita el paciente, y cuando lo necesita.

 

 

Balch, J. F., & Balch, P. A. (2000). Recetas Nutritivas Que Curan. Penguin.