La hipoglicemia se presenta cuando el nivel de glucosa (azúcar) de la sangre es anormalmente bajo. La secreción excesiva de insulina por parte del páncreas suele ser la causa de los bajos niveles de glucosa sanguínea. La insulina facilita el transporte de glucosa del torrente sanguíneo a las células de los músculos y del tejido graso, especialmente, y hace que la glucosa se sintetice en el hígado. Cuando el páncreas no funciona correctamente, el metabolismo de los carbohidratos  no se efectúa de manera normal.

Las personas que sufren de hipoglicemia presentan uno de los siguientes síntomas, o todos; fatiga, vahídos, aturdimiento, dolor de cabeza, irritabilidad, desmayos, depresión, ansiedad, antojos incontrolables de dulce, confusión, sudor nocturno, debilidad en las piernas, hinchazón en los pies, sensación de opresión en el pecho, hambre constante, dolor en varias partes del cuerpo (especialmente en los ojos), hábitos nerviosos, perturbaciones mentales e insomnio. Las personas hipoglicemicas se vuelven agresivas y pierden la paciencia fácilmente. Cualquiera de estos síntomas, o todos, se pueden presentar pocas horas después de consumir alimentos dulces o grasas.

Cada vez más personas presentan hipoglicemia a causa de los malos hábitos dietéticos, entre los cuales está consumir grandes cantidades de carbohidratos simples, azucares, alcohol, cafeína y bebidas gaseosas, y cantidades insuficientes de carbohidratos complejos. Se cree que los niveles altos de estrés también aumentan la incidencia de la hipoglicemia.

Aunque la hipoglicemia se puede heredar, una dieta inadecuada suele precipitar esta condición. Esta es la llamada hipoglicemia funcional. Los trastornos hipoglicemicos se pueden deber a muchos problemas de salud como, por ejemplo, insuficiencia adrenal, alteraciones de las glándulas tiroides y pituitaria, enfermedad renal y pancreatitis. La deficiencia inmunológica y la candidiasis se relacionan estrechamente con la hipoglicemia. Otras causas frecuentes son fumar y consumir grandes cantidades de cafeína, que se encuentra en las colas, el chocolate y el café.

La hipoglicemia es difícil de diagnosticar porque sus síntomas se parecen a los de otros problemas de salud, entre ellos alergias, asma, síndrome de fatiga crónica, alteraciones digestivas o intestinales, trastorno de alimentación, alteraciones mentales, problemas neurológicos y deficiencias nutricionales.

Haga una dieta rica en fibra, que incluya abundantes vegetales, especialmente brócoli, zanahoria, espinaca cruda y calabaza. Los vegetales se deben consumir crudos o cocidos al vapor. Incluya también frijol, arroz integral, lenteja, papa y frutas, en especial manzana, chabacano, aguacate, plátano, melón, toronja y limón. Para obtener proteína consuma queso cottage, pescado, granos, kéfir, nueces, semillas, carne blanca de pavo o pechuga de pollo sin piel. Añada dosis de Complejo B, B1, Niacina, Pantoténico, Zinc, B12, Vitamina E, Magnesio, Carnitina, Cisteína, Vitamina C, Calcio y Bioflavonoides.

Elimine de su dieta completamente el alcohol, los alimentos enlatados y empacados, los alimentos refinados y procesados, la sal, el azúcar, las grasas saturadas, las bebidas gaseosas y la harina blanca. Evite los alimentos que contengan conservantes o colorantes artificiales.

 

Phyllis A.Balch. (2000). Recetas Nutritivas que curan. New York: Avery.